TIEMPO PARA EL AMOR

Esta tarde escuchaba a una  persona lo centrada que  está en su proyecto, decía no tener tiempo para tener pareja. Podría volcar un buen saco  de TIEMPO AMORrazones, todas tan respetables como  fundamentadas  por las que decía que no era el momento.

Se marchó arrastrando su saco de razones y yo me quedé con unos cuantos conceptos a los que dar una vuelta.

El amor… ¿se busca? ¿Qué queremos encontrar en el otro cuando buscamos amor?

Todos tenemos una idea del amor, nos enamoramos de nuestra idea del amor.  Cuando conocemos a ese “alguien”,  pretendemos que sea de tal  manera que encaje en nuestro molde, como si acomodásemos un trozo de tela grande en un cajón pequeño, con partes muy apretujadas al fondo y lo de arriba bien colocadito, sin arrugas, para contemplar un cierto orden al abrirlo.

Por adaptable que sea la tela, un día abriremos  el cajón y no podremos volverlo a cerrar, por mucho que forcemos, la materia se comporta según  su esencia… eso es el amor: la aventura de conocer y aceptar la esencia del otro. Es la gran expedición, sin embargo tiene un pequeño truco, es imposible conocer, valorar, experimentar…amar la esencia del otro si previamente no conocemos la nuestra.

Este es el panorama: dos personas se conocen y, en menos que canta un gallo, tenemos dos medias naranjas sumidas en un bucle tóxico en el que ambas esperan recibir de la otra parte algo que no saben ni nombrar.  El mal de los males es la creencia social que nos tiene atrapados y por la que pensamos que “eso es amor”.  “Dremíadelamorhermoso” como dijo Forges.

¡Socorro! Necesitamos ayuda para arrastrar este saco lleno de creencias sociales  caducas, de medias naranjas secas de esperar, de falta de responsabilidad, de cobardías, de pullas, de exigencias en artes adivinatorios, de cobardía y falta de educación. Lo único capaz de completarnos es llegar a  nuestra esencia a través  del autoconocimiento, valorar la suerte y la valentía de emprender el camino hacia lo que somos, con nuestras zonas de luz y de aprendizaje. Tomar conciencia de que somos seres completos y capaces en permanente evolución,  que todo comienza en nuestro interior,  si nos escuchamos sabremos escuchar, si nos respetamos sabremos respetar, si nos tratamos  bien podremos tratar bien. Reconocernos  es permitirnos  el aprendizaje en cualquier situación,   significa  que podremos experimentar el inicio y el final de una relación sin apegos, con generosidad y agradecimiento por ese cruce de caminos. Cuando alguien entra en nuestra  vida, la modifica,  se inicia una transformación  desde dentro, müttamos, nos convertimos en otra persona, evolucionamos.

Claude Bernard dijo “quien no sabe lo que busca no entiende lo que encuentra”.  La persona que no sabe quién es, no puede ni buscar.

El juego es sencillo, hasta podría reducirse a simplón.  Sólo puedo compartir lo que SOY, y si SOY no tengo nada que demostrar porque ya lo SOY, y como SOY permitiré que el otro también sea.  Cuando se quién soy sólo puedo SER AMOR, eso no requiere un tiempo de dedicación especial, se trata de compartir lo que somos, desde donde estemos… La vida nos mezcla, no elegimos con quien nos cruzamos, ni mucho menos el momento en que ocurre, somos parte de un todo que fluye en constante y maravillosa müttación. Sin embargo, cuando realmente hay interés y valentía, nos concedemos  permiso y somos capaces de hacer… magia.

Que la müttación te acompañe.

 

TIEMPO AMOR

Maléfica y Müttante

 

Pronunciar su nombre supone una confusión semántica con lo que ha evocado en mí la película,  “Maléfica” evoca maldad, nada agradable, la verdad. Sin embargo, la encuentro una  criatura maravillosa que ostenta un liderazgo natural en su territorio,  las ciénagas,  un entorno natural envidiable repleto de fantásticos bichos rarunos.

El liderazgo del hada está basado en el respeto por el orden natural, por el entorno. Quedan patentes dos cosas: que su fuerza radica en sus alas y que la sustentan unos valores nobles  indispensables  para mantener el equilibrio en su hábitat.

Maléfica conoce  el amor, lleno de curiosidad y respeto por el mundo del otro, un amor dulce, de juventud, de recuerdo perenne que un día, simplemente, se acaba. También el hada se enfrenta al rey, que desea expandir su reinado invadiendo las ciénagas.

La ambición por la conquista suele llevar consigo una falta de respeto por saber qué se cuece en el territorio que se pretende conquistar. Es imposible valorar lo que no conocemos. La verdadera conquista nace del respeto, de la intención de ser más grandes cuando lo conquistado forme parte de nosotros. La derrota del rey, unida a que el hada no reconoce su poder, desata  la obsesión, además de  la conquista del territorio, de acabar con Maléfica, por el poder que ella representa. Lo que desconocemos se torna peligroso.

La ambición lleva consigo una gestión emocional impecable, bien sea para comprender al otro bien vaya dirigida hacia el dominio o manipulación, como es el caso.  Stefan traiciona impecablemente a Maléfica evocando ese amor que tuvieron, durmiéndola y cortándole las alas, que es lo más parecido a  asesinarla.

El momento en que Maléfica es consciente de que Stefan le ha robado las alas es explosivo, doloroso, impactante, su manera de estar en el mundo va a ser muy diferente. “Ahora es cuando se vuelve mala” decían mis hijas. A mi juicio, Maléfica sólo es mala en una escena, cuando maldice a la princesa Aurora en la cuna.  La emoción que le genera  la pérdida de sus alas, se perpetúa en un estado emocional de resentimiento que le lleva a buscar la venganza.

El juego emocional que se da a partir de ese instante es lo que más me ha gustado de la película. Maléfica vigila a la princesa Aurora para asegurarse de que a los 16 años se pinche con la aguja y su maleficio se cumpla. Al tiempo que la protege para culminar su venganza hacia el rey, se va fraguando una relación recíproca de amor con la niña. Desea deshacer su maleficio y no puede, arriesga su vida yendo a palacio por el amor que siente hacia Aurora,  de hecho es su beso de amor verdadero el que la despierta del sueño eterno.  Al igual que en Frozen, es el beso de Elsa el que hace que Ana reviva. Uf, menos mal que vamos avanzando con el estereotipo del amor verdadero procedente de un príncipe o de un hombre salvador. El amor verdadero procede de cualquier persona que  ame de verdad.

Maléfica no es mala, se concede la emoción de la ira, transita la venganza, también se concede la emoción del amor hacia la princesa y vive en coherencia con cada una de esas emociones. Como siempre, buscamos ganadores, así que proclamamos campeón al amor, no porque sea una película sino porque el amor vivido en coherencia genera una vibración tan alta que nos hace casi invencibles. Con invencibles quiero decir diseñadores de nuestra propia vida, responsables, creadores… Maléfica es coherente, es honesta consigo misma, persigue su meta, la visualiza y encuentra el camino para que las cosas ocurran. En la vida real esto pasa, no es cosa de las pelis, se llama manifestación y comienza con una visión.

El momento culminante, cuando Aurora está a salvo, cuando la venganza ya ha quedado atrás, cuando sólo queda defenderse para salir del castillo, las alas vuelven a Maléfica, las abre  con seguridad, majestuosidad y poderío, sabe quien es. Ahora la juzgamos buena, en el cine sonarían aplausos…

Concedernos una gestión emocional ágil es el mayor acto de generosidad que una persona puede hacer consigo misma. Habitar un positivismo impuesto solo nos ayuda a perdernos una parte fundamental de nosotros mismos. Por eso me encanta Maléfica, por müttante.

Y tú, ¿te dejas invitar a una ronda de emociones ágiles?

Mientras lo piensas…que la müttación te acompañe.

Nessun dorma

Nessun dorma

¿Cuál fue la última vez que te atreviste a desear? Me refiero a esa sensación de certeza que alinea toda tu estructura interior y provoca la maravillosa sensación de que ya eres eso que quieres conseguir.

Te invito, a través del argumento de la ópera  Turandot (*) a conocer un poco más  tu potencial.

Turandot, hija del emperador , ha establecido la fría prueba mortal  para la selección de sus pretendientes de que, para conseguir su mano, deben acertar tres enigmas formulados por la propia princesa.

Con esta actitud Turandot pretende vengar a la princesa Lou Ling, una antepasada que fue violada por un extranjero y dejada por muerta.

La belleza de la princesa y la posibilidad de llegar al trono constituyen un buen cóctel de deseo que abre la veda a la decapitación de pretendientes que se atreven a pasar por la prueba.

Como nadie lo ha logrado, se ha generado la creencia social de que el reto de la princesa es imposible, así los propios guardianes y ministros intentan convencer a los pretendientes que van acudiendo de que no vale la pena morir por un propósito semejante. Realmente Turandot también está atrapada por la creencia de que su reto es imposible, de hecho le sirve para verse libre de la misma suerte que su antepasada.

Todas nuestras creencias nos sirven para algo, algunas nos ayudan a llegar a donde queremos y otras nos lo impiden, en cualquier caso, la creencia nos tiene, vivimos lo que creemos como verdad absoluta…hasta que decidimos planteárnoslas, cambiarlas, ser conscientes de a dónde nos llevan.

Llega un príncipe ignoto, queda deslumbrado ante la belleza de Turandot y hace sonar tres veces el gong, acepta el reto. La gente del entorno trata de convencerlo.  Hay una persona dispuesta a arriesgarse, a ponerse en marcha para conseguirlo, y el entorno trata de convencerlo, es decir, le habla de sus propias limitaciones, otros no lo han hecho, ellos no se arriesgarían, lo que pretende conseguir para ellos no tiene suficiente valor… Cuando nos tratan de convencer para no hacer algo, es altamente recomendable ser consciente de cuáles son nuestras limitaciones y cuáles son las de la persona que trata de disuadirnos. Porque cuando una persona tiene un sueño, cuando sabe que ese es el camino y no le cabe  más opción que aceptar el juego, está dispuesto a pagar el precio, esa persona es imparable.

En efecto, el príncipe Calaf resuelve los tres enigmas,  y con el tercero destruye la creencia de la princesa Turandot, que se encuentra con que debe cumplir su palabra y ruega a su padre  que no la entregue al extranjero.  El príncipe, ante la resistencia de la princesa, le propone un nuevo acertijo, si adivina su nombre antes del alba, el morirá.

Este juego de acertijos me ha hecho pensar en “los imposiblesy las creencias que los sostienen,  cuándo los enunciamos y de qué nos protegemos, qué riesgos creemos que nos evitan y qué creemos que no podemos superar.  Los “imposibles” son incómodos para los que no se atreven, porque cuando se superan se quedan sin excusas, sin consejos con un puñado de vaticinios vacíos y, en el fondo, perdedores.

Nessun dorma, que nadie duerma, tu tampoco princesa en tu fría estancia, mira las estrellas que tiemblan de amor y esperanza. Mi misterio está oculto en mí, nadie sabrá mi nombre, sobre tu boca lo diré cuando resplandezca la luz.

Cierra los ojos, abre el corazón y los sentidos, alguien deambula por la noche, lleva consigo  el misterio, el sentimiento del deseo cumplido, en su aquí y ahora  está ese YO más grande que aguarda con seguridad e impaciencia que simplemente amanezca para celebrar…la victoria.

¡Disípate oh noche!, ¡estrellas ocultaos!, ¡al alba venceré!… ¡venceré!

Dilegua o notte!, tramontane stelle! All’alba vinceró!… vinceró!

https://youtu.be/27pnQNzUlz8

Mientras disfrutas…que la müttación te acompañe.

(*)Turandot es una ópera de Puccini, estrenada el 25 de abril de 1926 en La Scala de Milán.

El poder de una decisión

El poder de una decisión

Tenía 12 años cuando decidí que sabía dibujar, mi primera obra fue una palmera,  una, dos, tres, cuatro veces…  Le iba preguntando a mi padre para constatar mi progreso, el tronco se me resistía. Recuerdo perfectamente que fue eso, una decisión.
A partir de ahí, cambió mi manera de mirar,  buscaba plasmar lo que veía y que la imagen dibujada fuera reconocible.  Recuerdo  los dibujos del riñón,  del corazón… de la clase de ciencias naturales, recuerdo que la profesora me pidió, al poco tiempo, que los dibujara en la pizarra para sus explicaciones.

Con la experiencia  ya no busco que mis dibujos se parezcan a nada, mi manera de mirar sigue relacionando proporciones pero antes de que el cerebro ordene el movimiento a la mano, toda la información absorbida se filtra por el corazón, así cada dibujo es un poquito de mí.

Tú, que estás leyendo, podrás pensar que no sabes dibujar, ja ja ja, yo tampoco sabía, sin embargo decidí que sí.  Una declaración más fuerte que decidir querer hacer algo es decidir que ya lo sabes hacer, es más, que ya te has convertido en esa persona que hace… lo que sea.

¿Sigues sin creértelo?  Cierra los ojos e imagina que estás tomando un mojito en una hamaca entre dos palmeras de una playa del Caribe, calorcito, solete … ¡eh, vuelve! El subconsciente, que funciona con imágenes, no sabe si realmente has estado allí o no.  Por cierto, tu repentino viaje al Caribe se llama visualización.

Tomar una decisión supone generar pensamientos dirigidos,  crear foco. No es posible estar enfocado en algo de lo que no hayamos creado una imagen subconsciente, esta constituye un faro en el camino, nos movemos hacia ella porque el subconsciente cree que es real.

Gracias al poder de nuestra imaginación, el tenista puede visualizar un saque, el cirujano una intervención complicada, la escritora y la pintora pueden terminar sus obras porque ya las han visto terminadas en su imaginación, el corredor se imagina cruzando la meta.  Si existe en nuestra imaginación  es porque disponemos de todos los recursos necesarios para hacerlo realidad,  probablemente haya que  quitar capas para rescatarlos.   “Eso no es para mí,  no puedo, yo no valgo para eso, para eso se nace, la música hay que aprenderla de pequeño, va a salir bien, me merezco el trabajo, ”… ¿te suenan de algo estas expresiones?  Son creencias, y no es que las tengamos, nos tienen, las vivimos como certezas absolutas. Unas vienen de casa, otras de la sociedad, otras las generamos por nuestra experiencia, la buena noticia es que el sistema de creencias es diseñable. Eso significa que nuestra vida también es diseñable.

Seguro que habrás oído hablar de las creencias limitantes, olvídate, las creencias son órdenes estrictas para el piloto automático de tu vida: tu subconsciente. El no distingue si son limitantes o posibilitadoras, simplemente ejecuta las órdenes.  Las creencias que no utilizamos son conexiones neuronales que mueren por desuso, las que tenemos en marcha se hacen más y más fuertes. Ocupémonos pues en que el piloto automático tenga la ruta certera hacia la meta, que existe porque hemos decidido convertirnos en la persona que la alcanza.

Como  facilitadora del Método Integra de programación del subconsciente, te invito a indagar  en qué consiste. https://youtu.be/Ct5P2hpuNsA

El poder de una decisión es infinito, activa una proyecto de  ingeniería energética maravillosa que nos hace evolucionar desde lo más profundo de nuestro ser, que es desde donde se producen las mejores müttaciones.

Que la müttación te acompañe.

Dejar marchar es müttar a lo grande

dejar marchar

Dejar marchar, desprendernos de objetos, ropa o recuerdos que han adquirido un lugar propio en el fondo de un armario es, simplemente, una decisión. Dice Marie Kondo en su libro El orden en casa, que hay que desprenderse de las prendas que no utilizamos con amor, sintiéndonos agradecidos por el tiempo que nos han sido útiles. Hideko Yamashita va más allá con un título más poderoso, Ordena tu vida.  La filosofía es deshacernos de lo que ya no es útil en nuestra vida, desde una prenda en el armario hasta una relación, de la índole que sea, “al poner orden en los trastos de la casa, ponemos orden también en los trastos del corazón”.

En los años 90  regresé de Galicia, manteníamos las amistades a golpe de tinta o conferencia telefónica. Recuerdo estar al teléfono y escuchar los gestos de mi madre o de mi abuela “que es conferencia”, las cartas fueron el medio de comunicación principal de esa época en la que, por un motivo u otro, pasamos de estar juntas en clase a vivir desperdigadas por el mundo.   Físicamente, pretendía liberar espacio en un armario donde dos cajas llenas de cartas se habían instalado sobreviviendo a varias iniciativas de índole organizativo.

Mientras la trituradora de papel rugía, he ido leyendo fragmentos al azar, el corazón se ha quejado y, mientras ordenaba los trastos allá adentro, me han pasado estas 3  cosas:

1.-He visto una película rápida de esa etapa de mi vida, como una observadora diferente. Lo he hecho con infinito cariño, sin juzgar, desde un punto de vista de evolución personal. Fotos, releer algún que otro fragmento de esas epístolas de 6 páginas de media… ¡guau!, sobres decorados.

Las líneas de cada historia eran lazos que nos daban soporte en una época de grandes cambios, inicio de vida profesional, parejas que terminan, parejas que comienzan, búsqueda de vivienda…

2.-He reflexionado sobre la inmediatez, el cortoplacismo en que vivimos. Tejíamos con los hilos de cada  historia un mundo de expectativas deseando que, en la siguiente carta te contaran que esa asignatura que se resistía estuviera  aprobada, como fue la cita con la chica que tanto le gustaba, si iba a comenzar a trabajar en ese despacho…  tardábamos ¡una semana! como mínimo en recibir la carta de respuesta.

Recuerdo perfectamente la sensación de rasgar el sobre, desplegar las 4 o 5 hojas que, a veces, escondían alguna foto. Dedicábamos tiempo a leernos, que es otra manera de escucharnos, a escribirnos… tiempo para anidar, para hacer fuerte la amistad, para entender, ceder, reflexionar, para gestionar emociones y diseñar la relación…tiempo de calidad.

3.-He revivido estados emocionales, me he visto perdida, ilusionada… he sentido conexión, sobre todo conmigo misma. He viajado fugazmente, participado en escenas de historias, propias y ajenas, con patrones que se repiten. He visto lo que aceptaba y ya no acepto en una relación, he visto quien era, de qué huía, qué buscaba. Me he reconocido proyectada en palabras de otros, he dado valor a mi evolución personal.

He ordenado con mimo historias, y momentos especiales, he dejado marchar otras…

Ahora tengo el corazón ordenado, viajo más ligera de equipaje y sigo agradecida por…todo.

Dejar marchar es müttar a lo grande ¿qué opinas?

Que la müttación te acompañe.

Confianza: clave del trabajo en equipo

¿Qué es un equipo? Desgranar con facilidad las características de un equipo  suele ser tarea fácil cuando enuncio esta pregunta en los talleres que imparto, sobre todo, si animo a establecer las diferencias que existen respecto a ser un grupo. Sin embargo, la mayoría de las veces, no se generan cambios, o sólo unos cuantos integrantes se comprometen de verdad y acaban volviendo a la rutina anterior al no verse secundados.

Vivimos en un “chup chup” informativo donde nos vamos cociendo cada día al rico sabor de la información.  No es lo mismo conocer que tener conocimiento. Conocer es la nube, es poseer información. Tener conocimiento es filtrarla, hacerla nuestra, ponerla en valor. Leer un libro sobre cómo se juega al tenis equivaldría a conocer, ir una cancha con una raqueta, decididos a aprender equivaldría a tener conocimiento.

Para aterrizar de esa nube de conocimiento en la que estamos inmersos, para que se active ese “clik” de la puesta en marcha del engranaje de la evolución, necesitamos un motivo. Sabes que ese punto se ha activado porque no hay vuelta atrás, lo que tenías ya no te sirve y hacia donde te diriges puede estar borroso, igual sólo tienes clara la dirección.

¿Qué tienes claro el motivo y no te lanzas? Es normal, se llama miedo, es una emoción primaria que surge ante algo desconocido o amenazante… cuando dejamos de controlar la situación.

Al igual que los impulsos nerviosos se transmiten gracias a la  mielina, las relaciones entre las personas funcionan porque generamos una “sustancia” maravillosa: confianza.

Sostengo que cuanto mejor sea nuestra gestión emocional, más fluidamente contribuiremos a la generación y propagación de la confianza en los entornos donde nos relacionemos. En primer lugar con el ejemplo positivo.

Gestión emocional es sabernos responsables de nuestros actos, pasados y futuros, es reconocer nuestras necesidades, conectar con ellas para saber qué queremos. Porque cuando sabemos qué queremos o donde nos dirigimos sabemos qué pedir y, por supuesto sabemos recibir con agradecimiento una respuesta positiva y gestionar una negativa a la petición emitida.

Gestión emocional es, en primera instancia, saber qué siento, saber que puedo decidir qué hacer con ello y… después hacerlo,  por eso es importante  conocer nuestras necesidades.

Mientras adquirimos las habilidades de dirigir nuestro pensamiento, qué hacer con lo que sentimos y expresar lo que necesitamos, también somos capaces de hacer lo mismo con los demás, me atrevo a decir que estamos convirtiéndonos en auténticos generadores de confianza, factor imprescindible en la activación del significado del trabajo en equipo para la consecución de metas.

El trabajo comienza en nuestro interior, de manera individual, pero cuando lo ponemos en marcha a nivel colectivo, con unas miras comunes, adquiere esa fuerza  descomunal, diría que mágica, que supone trabajar en un equipo de alto rendimiento, un EQUIPO en mayúsculas.

Para finalizar, quiero recordarte que tú, contigo mismo, formas un equipo (con tus pensamientos te hablas continuamente), con tu pareja formas un equipo, con tu familia formas un equipo, con tus compañeros de trabajo formas un equipo, con tus clientes y proveedores formas un equipo…

¿Necesitas más motivos para aterrizar?

Que la müttación te acompañe.

Diseña tu entorno para el éxito

“Nos pasamos la vida reduciendo nuestras ambiciones porque el mundo nos dice que pensemos en pequeño”

Eleni Gabre-Madhin, economista

Diseña tu entorno para el éxitoEsta cita es la que ha provocado estas líneas, me ha entrado una especie de rebote con la historia de que el mundo nos dice  el mundo nos dice… ¿no será que el mundo nos dice lo que nos conviene oír?

Para ser un poco más concreta, en lugar de hablar de mundo me voy a referirme a entornos,  a varios,  porque tenemos más de una faceta en la que nos desenvolvemos.  Los entornos cambian,  yo formo parte de esos entornos, yo cambio contínuamente y por tanto también hago cambiar esos entornos… y así hasta el paroxismo.

Si ahora hablo de la importancia de definir mis metas, a nivel personal y profesional, a corto, medio y largo plazo, parecerá que se me ha ido la olla. Nada más lejos.

Cuando tengo metas se dónde me dirijo, estoy enfocada, he creado un camino.  Si además tengo un plan de acción, (y algún que otro ingrediente que ya os iré contando), sabré rodearme de  gente que poblará esos entornos donde las cosas suman. La elección de la las personas que habitan esos nuevos entornos contribuirán a definirlos, es más, estarán definiendo también mi vida.  Si somos el promedio de las personas de las que nos rodeamos, admitamos que estamos en contínuo diseño de nuestra vida.

Definir qué tipo de profesional quiero ser, buscar referentes y dirigirme a esos entornos donde puedo encontrarlos, interactuar, escuchar, aprender… En cada entorno se da un tipo de circunstancias que me generarán unos retos u otros según su idiosincrasia y mi capacidad de elegir con foco.

Elige entornos de interactuación, entornos müttantes,  la única voz que puede empequeñecerte o engrandecerte viene de dentro.

Que la müttación te acompañe.